La verdad es que, como siempre, no sé cómo empezar a escribir, ni siquiera sé qué es lo que quiero decir. Últimamente la vida es demasiado igual, demasiado monótona; pero cuando recuerdo aquellos tiempos en los que mi vida daba vueltas y me hacía caer al suelo una y otra vez me aferro a este día a día con una fuerza inimaginable.
Si os digo la verdad, no sé qué es peor.
No quiero que sea así, pero tengo la sensación que vivimos toda esta calma y toda esta felicidad porque dentro de nada habrá tormenta. Llamadme loca, llamadme supersticiosa.
Algún día sabréis todos a lo que me refiero.
M.
P.D: C, espero que hagas pronto alguna entrada, que no puedo sacar adelante esto yo sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario