Eres el lametón número:

miércoles, 18 de abril de 2012

Never fall in love.

Lamió la nata del cucurucho hasta que la barrita de Kit Kat sobresalió lo suficiente como para poder morderla. Después, tiró el helado y subió el volumen de la música todo lo que el radiocasette le permitió. Bailó por el salón hasta que el Sol se escondió y giró y giró sin pausa hasta que las piernas le fallaron. Pintó el techo, se deshizo de la humedad. Se prometió que no se casaría, y que no tendría niños. Viviría sola, sola, no necesitaba a nadie. No besaría por amor, nunca por amor. No se enamoraría, no, no, no lo haría.
Se pintó los labios de rojo y se puso unos tacones que la hacían mucho más alta. Salió y bebió, y saltó, y rió con sus amigas. Rechazó a un montón de chicos aquella noche. Al día siguiente pintó un cuadro. Hizo una caseta para perros. Se compró un perro, para aprovechar la caseta. Se fotografió, visitó museos. Viajó una y otra vez, sin parar nunca en un sitio fijo. Nunca, nunca en un sitio fijo.
Pasaron los años y ella siguió así. Era una rolling stone. Nadie la ataba, nadie la sujetaba a nada.
Hasta que un día inesperado incumplió su promesa, y se enamoró. Dejó de salir, dejó de bailar. No se pintó los labios de rojo nunca más, besó una única vez, pero fue real. Su vientre se abultó, señal del niño que estaba esperando. Su corazón sangró cuando la rechazaron, cuando él le dijo que no la había besado con sinceridad, por amor, nunca por amor. Él no quería enamorarse, no, no, no lo haría. Ella lloró y ni se dio cuenta de que su helado se derretía en la mesa del salón. Dejó de hacerse fotos y no pintó cuadros nunca más. Su sonrisa dejó de ser sincera. Fake smile. El perró murió, y ella, presa de la agonía empezó a girar. Y giró y giró y giró. Con el sonido de las promesas rotas como música de fondo.
Hasta que cayó al  suelo, y allí se lo reprochó todo. Se dejó morir, sola, sola, sin tener a nadie.


(El único rastro que queda hoy de ella, es una lágrima que cayó en la moqueta, justo antes de que ella cerrara los ojos por última vez. A pesar de haber vivido sola, queda su recuerdo en aquella casa  a las afueras de Nueva York. El desconchón del techo se ha vuelto a formar. Y ahora está más grande que nunca.)




M.

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