¿Se puede ser protagonista y antagonista a la vez?

La respuesta la tenéis vosotras.
Y así el lobo se enamoró de Caperucita, y viceversa. Sólo se interesaban porque estaba prohibido, no podían enamorarse y ambos lo sabían. Pero eran unos jodidos masoquistas y se enamoraron. Al final murieron los dos, pero ¡qué cuernos! Fueron felices por un tiempo.
(Versión M. Algún día escribiré esta historia y alguien la disfrutará. Principalemente, yo. Y alguien más también. Jum.)
M.

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