Eres el lametón número:

martes, 17 de abril de 2012

Tres letritas.

Son tres chicas, a cada cual más distinta.

C es morena -morenísima- con la piel clara y los ojos marrones. No habla demasiado cuando hay gente, pero cuando está a solas con personas de confianza charla más de lo que puedas imaginar. Pasa desapercibida en cualquier entorno, nunca dice una palabra más alta que otra y le gustan los gatos. A M el gato que más le gusta es Chanclas, sólo por el nombre -jijij-. C toca el clarinete en la banda de su pueblo y va todos los sábados con H a catequesis. Quiere ser una bruja y lleva siempre el pelo suelto. Le tiene que dejar el libro de La mecánica del corazón a M, que no se le olvide. A veces, cuando quieren reírse un rato, H y M van a su casa y juegan las tres a La Herencia de Tía Ágata; incluso un día M se atragantó, pero nadie fue a socorrerla. Cuando se aburre en clase se pone y dibuja muñecos monos que hacen gracia. Su color favorito es el amarillo.

H tiene el pelo castaño claro, largo y a veces le cae en ondas. Piel dorada. Ojos alegres y muy abiertos siempre, como su sonrisa. Gasta bromas continuamente y se pasa los recreos hablando con C sobre Pequeñas Mentirosas, mientras M mira a la gente pasar. Es una completa cinépata, se ha visto las películas desde el año 1900 hasta hoy (quizás estoy exagerando un poquito), por eso, siempre que quieras saber algo de una peli llámala a ella. Es más compleja de lo que parece y tuvo un pájaro, pero hubo un incidente con él y ya no quiere tener más mascotas. C y M llevan desde el año pasado intentando que se haga tuenti, pero ella siempre lo aplaza. Su color favorito es el verde.

M es alta. Pelo castaño oscuro y tez más clara incluso que la de C. Le gusta pensar que tiene los ojos negros y le van los amores platónicos. Se enamora de los personajes de sus libros y de los que no son suyos. Toca el saxofón en la banda del pueblo de al lado, y ya no va a catequesis, pero todos los sábados piensa cómo se lo estarán pasando C y H. Por alguna extraña razón lleva siempre el pelo recogido en una coleta. Se desenamora con la misma facilidad con la que se enamora, le gusta escribir. Está esperando que C le deje el jodido libro y que C o H le compren el libro de Pequeñas mentirosas. Tiene un millón de libros que hacerle leer a H, porque sabe que le gustarán. Dibuja claves de Sol y  rostros sin nombre en las últimas páginas de sus cuadernos cuando se aburre en clase, pero se considera una persona responsable a su manera. Tiene un perro que se llama Kol y una perrita que se llama Ámber. A veces cree que ella es más animal que los dos perros juntos. No tiene color favorito, le gustan todos los colores del arcoiris por muy -y nunca mejor dicho- puke rainbows que sea.





Y así son, amigos. Podría decir muchísimas cosas más: C y H se ríen de M por una rima tonta y le dicen que tiene el culo al aire, C va todos los domingos a ver a sus abuelos, H tiene una lista de excusas para cuando no quiere salir, M se acaba de cambiar el móvil. Ninguna de ellas se maquilla, ninguna se ha puesto tacones. Una de ellas vendería su alma al diablo por puro morbo, otra ni se lo pensaría, mientras que la que queda estaría intentando frenar a una y lanzar a la otra. No han encontrado todavía a su media naranja -sentimentalmente hablando-, pero C tiene claro que si al payaso del que estuvo enamorada le han puesto gafas, es por puro Karma. Ya le vendrá el aparato.
A M le gustan los días de lluvia. A C y a H los de sol. Les gusta hacer cosas juntas, pero sin agobiarse. C y M han hecho este blog sin que H lo sepa. Dios mío, las va a matar.
C comparte sus capítulos descargados de las series con H. H comparte su sonrisa con todos. M no entiende cómo puede ser tan feliz.

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