Había una vez una familia de tortugas que se fueron de picnik, y cuando llegaron, vieron que se les había olvidado las servilletas, así que, mandaron al hijo tortuga a buscarlas, y este les advirtió: Vale, pero no os comáis mi bocadillo. Y fue a buscar las servilletas. Pasaron los años y el hijo tortuga no volvía, por lo tanto sus padres pensaron: No viene, vamos a comernos su bocadillo. Y entonces, el hijo volvió y al verlos comérselo les tiró una piedra, diciendo: ¡Lo sabía!
Con esta cara más o menos:
C.

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