Y es que si te piensas que nos da igual, te equivocas. Que lo único que pienso ahora es que eres tonto. ¿Pero cómo no te das cuenta? Tu vida somos nosotros, no sólo eres tú. Egoísta, que eres un jodido egoísta.
Pero, a parte de lo egoísta que puedas llegar a ser, dime: ¿Te atreverías a hacerlo? ¿Serías capaz?
Je. Te imagino delante del espejo con una cuchilla en las manos. Mirándote en el espejo y luego mirando la cuchilla, acercándola lentamente la parte interior de la muñeca. Deslizándola suavemente sobre las venas. Te mirarías en el espejo, esperando ver a un pobre diablo que por fin irá donde merece. O a un rebelde, quién sabe. Quizás dejarías salir algo de sangre. Para saber lo que se siente... Pero luego te acojonarías. Correrías a por un pañuelo e intentarías cortar la hemorragia, te apoyarías en la pared y allí sentado en un rincón del baño, llorarías hasta quedarte sin lágrimas.
Sí.
Harías eso. Lo sé.
No te moverías, no, no lo harías hasta que alguien te encontrara. Con el rostro surcado de lágrimas, la nariz roja y los ojos hinchados. La camisa manchada de sangre. En el suelo un charcho. Perderías el conocimiento cuando te levantaran del suelo; lo harías, lo sé. Te dejarías caer, no importa, no, no, el corte no es profundo. No he sido lo suficientemente valiente como para cortar como Dios manda.
Pero aún así, los asusto a todos.
No busco ayuda. ¿Para qué? No la necesito. No, no, la solución es suicidarse.
Luego, en el hospital sonreirías tranquilizadoramente. No ha pasado nada, mamá. Estaba en el aseo y se me cayó la cuchilla, nada serio. No volverá a ocurrir.
Y volverías a sonreír cínicamente, fake, fake, fake smile.
Sin dejarles ver que en cuanto volvais a casa y tengas la mínima oportunidad, lo volverás a intentar. Con más valor. Hasta que lo consigas.
Y justo en ese momento, te darás cuenta de lo que has hecho. De lo que has perdido. De lo que has dejado atrás y de lo que podría haber pasado después. Te darás cuenta de que no podremos pasar otras fiestas como las últimas, ni reforzar la amistad nunca más. Te darás cuenta de que tus padres te querían, tu hermana te quería, tus amigos te querían, yo te quería.
Pero has sido un jodido egoísta, te has infravalorado, otra vez.
Que no, que no, que siendo tú, basta.
Que tu vida somos nosotros, y si mueres tú, nos matas a todos un poquito.
M.
No hay comentarios:
Publicar un comentario